Solo son humanos

O el 'si no son de palo hombre'

Hoy el ghanés Gyan lloraba inconsolable después de que Sebastián Abreu anotara el penalti que eliminaba a su selección de la Copa del Mundo. Ciertamente, otro caso del síndrome del 'tan alegre que venía y tan triste que me voy'. Lo repito, no quiero ni imaginarme qué se siente pasar de la gloria al infierno en cuestión de minutos.

Mientras todos se centran en el ganador, yo sigo pensando en el perdedor. No me explico por qué. Al mediodía escuchaba a un comentarista insoportable de deportes llegar al extremo de decir que así como Kaká se la llevaba de gran cristiano, debería de ver que no era un santo y que había jugado mal en el Mundial. ¡Y eso qué tiene que ver? Semejante imbécil*.

No me cuadra que cada vez que una selección se va por la puerta de atrás, todos se apresuren a buscar al culpable. Que si es la Federación, o el entrenador, o el capitán, o el jugador tal, el que hizo el autogol, el que no detuvo el penal, el que aquí, el que allá. Hablan cosas que no saben, como el imbécil ese. Del árbol caído todos hacen leña.

Creo que este problema de percepción radica en que la gran mayoría, prensa y aficionados, idealizamos demasiado a los futbolistas. Al final se nos olvida que son humanos y que hay días en que ellos también se levantan del lado equivocado de la cama. Se equivocan como cualquiera, pero nadie los perdona y los tratan como a pocos.

Nada más póngase a pensar en los que recibieron a silbatazos a los italianos en el aeropuerto. Menos mal que los franceses llegaron a un aeropuerto en las afueras de París, si no los apedreaban. O como los familiares de los seleccionados mexicanos, a quienes agredieron después de que despacharan al Tri en octavos.

Caiga en la cuenta de que esos hombres son de carne y hueso como usted, no son solo 22 pares de piernas persiguiendo una pelota. Tampoco son caras en tarjetas coleccionables del álbum Panini. Ni maniquíes de productos deportivos de Nike y Adidas. Ni son superhéroes ni magos ni hacedores de milagros. Ni muñequitos de mesa de foosball que no tienen sentimientos. ¡Si no son de palo!

Son humanos. Se equivocan. Meten autogoles. Fallan penales. Le pegan al travesaño. Se ganan tarjetas amarillas y rojas por tonterías. Los expulsan. Pierden. Los eliminan. Lloran.

Eso incluye a todos los Kakás, los Cristianos Ronaldos, los Rooneys, y quién quita, quizá hasta los Messis. Así que deles un respiro.

Y hasta aquí nuestra crónica de hoy.

*Metétela donde querrás Raúl Beltrán Bonilla.

Comentarios

  1. Y no solo el tal beltrán bonilla, también el tal calderón paredes (en minúscula pues no merecen el más mínimo respeto!).

    Pienso que normalmente la gente solo habla por hablar y no se ponen en los zapatos de sus "blancos". Digo, después de la guerra TODOS se la llevan de "generales" pero si los pones en el problema son los primeros en sonar la corneta de retirada jejejejeje ¿me capta la idea?. Y no solo en el fútbol, también en tantas otras cosas de la vida se puede apreciar el mismo mal de siempre...


    Saludos Cordiales!

    ResponderEliminar
  2. Pues en general el post iba por el camino de decir: ajá, sí, tiene razón...hasta llegar a la línea final en chiquito: totalmente de acuerdo!!!!!!!!!! Esa es una de las razones por las que prefiero escuchar a los comentaristas del 4 (preferiblemente no a Bundio) que esuchar la KL como el resto de El Salvador...ese maitro dice cada p*nd*j que "vaya usté a saber".
    También por eso quisiera taparle la 3a parte de la pantalla cuando pasa "sólo fútbol".

    ResponderEliminar
  3. Y tuve que volver para que me diera "seguimiento" a los comentarios =)

    ResponderEliminar
  4. Rafael, no me haga empezar con Eugenio Calderón. Qué tipo más insoportable, cómo gritaba como maniático en el partido de Argentina-Alemania. Y puras idioteces!

    Clau, sinceramente, yo prefiero ponerle mute al 4. Y cuando no se puede, lo bloqueo mentalmente, porque esos tipos simplemente son insoportables.

    ResponderEliminar
  5. Es cierto, gran cólera que da cuando abre la bocota el maistro ése y máxime cuando habla mal de Alemania!!!

    A veces hago las mismas suyas, mejor escucho las narraciones de la KL o de la Cuscatlán, con el televisor enmudecido.

    ResponderEliminar
  6. Rafael, yo intenté hacer lo de poner en 'mute' la tele y encender la radio, pero comprobé que por cada minuto de narración de partido, son 45 segundos de anuncios. Usted haga la matemática

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por leer. Y por comentar. Y por existir. A veces es bonito simplemente escuchar un "Gracias".

Entradas populares de este blog

10 canciones de Pablo Alborán para cada necesidad

10 amigos explicados con personajes de Disney

Lenguaje vergocéntrico