De "El Secreto" y otras hierbas New Age

Recuerdo que cuando llevaba la materia Comunicación Institucional la catedrática nos puso a ver la película de El Secreto, lo cual no me pareció sino una muestra más de su exagerada devoción por los libros de superación personal.

La vi como quien no cree y quizá en el fondo quiere creer tan siquiera un poquito en todo ese rollo del universo y atraer las cosas con el pensamiento positivo. Bah. No funcionó, seguí igual de incrédula que antes y lo archivé en mi memoria bajo el fólder de "Cultura general" -término tan ambiguo-.

Una de las cosas que más me quedó grabada fue una onda de hacer un cartelito con las cosas que se quieren. En el video salía un hombre que en su momento más desesperado -pregúntele a él por qué, yo no me acuerdo-, hizo el mentado ejercicio de visualización recortó la foto de una casa, carro, no sé qué cosas más, y a los años de tenerlo guardado se dio cuenta de que sin querer queriendo había comprado la misma casa del recorte. -"¡Qué paja!"-, pensé yo. Después de haber visto esa foto todos los días por supuesto que se le iba a quedar en el subconsciente. Tiene lógica, ¿no?

Hace un año y medio, cuando me sentía aún más perdida y no sabía ni para dónde agarrar, me puse a escribir algo así como una lista de "Cosas que quiero hacer solo para mí". No, no incluía tratar de conquistar al mundo, sino metas como estudiar una maestría y tonteras como comprar una laptop. A más no haber, agarré los papeles y los puse en una pizarra, ya que consideré toda la cuestión "por gusto" y no más que una reflexión personal (que ahora considero obligatoria y le recomiendo a cualquiera que se tome un tiempo para pensar qué quiere para su vida).

Curiosamente, ordenando mi cuarto, mi hermana halló esos garabatos soterrados bajo otros papeles, se me acercó y me dijo: "Deberías de tachar todas estas cosas que ya hiciste".

No son muchas las logradas. Aún no tengo la casa propia ni el carro nuevo, ni el nicho en el cementerio (disculpe si hasta para desear soy bien realista), pero qué bien se sintió darme cuenta de que he alcanzado tanto* en un período corto de tiempo... y ni siquiera me había enterado.

Hoy sí, con esta entrada le digo quitatediay a Wayne Dyer, Daniel Goleman, al Caldo de pollo para el alma, Cartas a María, el hermano Pablo, César Guzmán...

* ¡Relativamente pues! Un poquito es mejor que nada.

Comentarios

  1. Te faltó Paulo Coelho en la lista de autores.

    Solamente

    Gracias

    :D

    Víctor

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  2. En lo personal si me preguntas sobre un libro que causó un impaco en mi ese fue "El Codigo Da Vinci", me lo puse a leeer solo por curiosidad y al final termine saboreandome cada hoja de ese libro.

    Saludos.

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  3. jajajajajajajajaja Super cierto, gracias Victor.

    Adolfo, qué interesante.

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  4. Mi actitud es la misma frente a ese tipo de libros, pero creo que son pocos los que no tienen algo nuevo que ensenharte. Yo he tenido experiencias similares al trillado "secreto", y la verdad es que la lista sirve muchisimo.

    A los lectores de "autoayuda", les recomiendo "the last lecture" de Randy Pausch.

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  5. Andrés, creo que hay de libros a libros, pero como usted señala, siempre hay algo nuevo que aprender, lo importante es hacerlo con criterio y no convertirse en coleccionistas de filosofías baratas.

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