Tus partes feas

Llevo 455 días en mi proceso de terapia y una de las grandes conclusiones a las que he llegado, sin entrar en detalles porque no es el lugar ni el momento, es que pasé los últimos 4-5 años tan enfocada en mi trabajo/carrera, que dejé de lado mi vida personal, y eso incluye relaciones familiares, sociales y las (inexistentes) amorosas. Este año, entre que pasé de la inconsciencia a una mayor consciencia y que una de mis expectativas era trabajar en mis metas de terapia, cambios valiosos comenzaron a ocurrir. 

Dejé de declinar invitaciones ("¿Manejar 211 kilómetros para una cena de cumpleaños de mi tío en el calor húmedo de La Unión? Vaya, pues. Vamos") y haste hice invitaciones (que luego no cancelé, así que doble estrellita para mí). También le dejé de tener tanto miedo a salir sola dentro del país y alquilé una cabaña en Comasagua por dos noches... Una paradoja si consideramos que casi siempre he viajado sola  y me he hospedado en Airbnbs con perfectos desconocidos. ¿Cómo es que la idea de Estambul no me daba miedo pero ir a la playa sola en El Salvador sí? Estoy clara de que el país es peligroso, pero ya a las cabales, he corrido peligros similares en otros puntos del mundo.

Y también creé una cuenta de Bumble. No se emocionen. Aunque duró más que los experimentos fallidos de Tinder, el resultado fue más o menos el mismo. Terminé borrando la app y bloqueando a la única persona que pasó de Bumble a WhatsApp. Eso sí, aprendí que en estos dorados tiempos, conocer las inclinaciones/opiniones políticas del otro es aún más relevante que hace unos cinco años 😞. Pero lo más importante es que descubrí que no estoy del todo emocionalmente disponible para conocer a alguien. ¡Ja! Después de tanto decir que quisiera conocer a alguien me pasó como el meme: Yo quisiese, pero no pudiese

En uno de mis freak outs, después de hallarle más de 30 peros a alguien tan pero tan hipotético que califica más como "el sueño de alguien" que como una persona real, caí en cuenta de una serie de creencias limitantes que luego, platicando con amigos, veo que son recurrentes en otros adultos en la misma situación. A la primera la llamo "Ugh, ¿y de verdad tengo que invertir todo este tiempo?" Queremos conocer a alguien pero no queremos pasar tiempo conociendo a alguien. A veces pensamos que invertimos tanto emocionalmente en otras relaciones que no llegaron a nada o que terminaron mal que la sola idea de volver a empezar nos da, a falta de una mejor palabra, hueva. 

A la segunda creencia limitante la llamo "¿Y quién me va a querer con todos mis problemas?" Esto lo he pensado constantemente en el último mes y medio. ¿Quién me va a querer con todas mis partes feas? ¿A quién le voy a querer tan siquiera enseñar mis partes feas? He aquí el meollo del asunto. Mi psicóloga probablemente me diría que lo primero que tendría que desmantelar es si esas partes en verdad son feas y si son reales o si solo son pensamientos negativos automáticos. Y después hablaríamos de que tengo que aceptar esas partes feas. Llámense problemas, miedos, traumas, áreas pendientes de trabajar. Propios o ajenos, pasados, presentes o futuros. 

Esta caricatura de Liza Donnelly para The New Yorker ilustra mejor mi dilema:

I'd invite you in, but my life's a mess

¿Entonces? ¿De verdad quisiese pero no pudiese? Siendo compasiva conmigo misma (les digo, la terapia sí funciona), creo que es de aplaudir que estoy más cerca de "conocer a alguien" de lo que estaba hace 455 días. Mucho más que en el 2016, siendo justa. Claro, "cerca" es relativo. Como les digo  a mis amigos (medio en serio y medio en broma), al menos le estoy mandando  señales al universo. La pregunta es si yo estoy escuchando las señales que el universo me manda a mí o si estoy viendo señales donde no hay. De nuevo, no es el lugar ni el momento.

Para mientras, mis partes feas y yo, y las bonitas también, estamos creando esas conexiones humanas genuinas con familiares, amigos, conocidos, desconocidos conocidos y desconocidos. Como diríamos en inglés, putting ourselves out there. Dejando que otros me conozcan como soy. Siendo vulnerable en la medida de mis posibilidades. Tal vez todavía no los invite a entrar, pero nos podemos sentar afuera en las graditas y tomarlo desde ahí.


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Comentarios

  1. Me identifico tanto con la parte de la instalación de apps para buscar a “alguien”, es tan desepcionante pero no el hecho de instalarlas, si no aquello que mencionas de “yo quisiese pero no pudiese” en fin, que buena lectura como siempre 😉

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