Entre quinceañeras

jueves, diciembre 31, 2009

No es lo mismo a los 15 que a los 23


Un viernes por la noche terminé en una fiesta de 15. Creo que ha calado mucho el programa "My Sweet 16" de MTV porque aquello no era ni remotamente parecido a las fiestas a las que yo asistí allá por el 2000 y 2001. No, nada que ver.

Esto era una mega producción que incluía un vestido "transformer" -la quinceañera se cambiaba su falda bombacha por una mini- en color magenta (digan que por lo menos entraba en la gama del rosado, porque ahora ya no se puede hablar de fiestas "rosa"), un pastel todo estrambótico, fuente de chocolate, karaoke, un video que le habían preparado, carnaval y hasta batucada.

Como recordarán de sus tiempos de quinceañeros, uno de bicho casi no se anda fijando en esas cosas. Yo recuerdo que hubo fiestas en las que ni comí por andar bailando. Esa era la gran emoción de que te invitaran: que iba a haber disco e ibas a bailar con tus amigas (no sé ustedes pero yo estudié en un colegio donde éramos 90% niñas y 10% niños). Quizá por eso me emocioné al ver la tarjeta unas semanas antes.

Ahora bien, se me pasó por alto qué música pondrían en la fiesta. Sí, para mi tormento fue reguetón y tuve que salir espantada de la pista de baile por miedo a salir "perreada" por algún adolescente calenturiento que se contoneaba al son de Don Omar y Daddy Yankee -que ni bonitos eran los bichos porque hoy andan con sus peinados de emo y con pantalones tan apretados que les ciñen todo lo que apenas tienen-. Y sí, me sentí vieja porque no pude bailar a gusto.

Cuántas cosas cambian con el tiempo y cómo cambia con el tiempo nuestra manera de ver las cosas.

Y lo que no cambian es que siguen poniendo esta canción


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