35, soltera y sin hijos

Llegué a los 35. Hace un mes, dos días para ser exacta. A más de una persona le comenté que era curioso como el número pesaba, se sentía significativo, como un "Estoy a medio camino de los 40 😱", y al mismo tiempo se siente como si nada, un número más, un número equis, lo cual hace sentido porque no considero que sea el tipo de persona que se clava con la edad. 

Pero les mentiría si les dijera que a los 35 me encuentro donde de "joven" me imaginaba que estaría. No estoy casada, no tengo hijos, no me he ido de mi casa. Ni siquiera recuerdo cuándo fue la última vez que conocí a alguien que me llamara la atención o que pudiera convertirse en algo, lo que fuera, más allá de las esporádicas preguntas "¿Y si fuera él?", que hablan más de mi fijación con el amor y lo romántico que de otra cosa.

Y créanme que no soy la única persona recordándome que estoy soltera y sin hijos. La presión social es real. En uno de mis círculos familiares se ha convertido hasta en tema de conversación. Ya les dije que es bien difícil casarse y tener hijos si uno no conoce a nadie. Hasta argumenté con un artículo del New York Times sobre demografía y la población mundial. Y bueno, después hubo una oración 😂. Van a tener que tomarme la palabra de que no fue tan cringe como suena.

Mi psicóloga lo hace sonar tan fácil: tengo que salir para conocer a más personas. Socializar. Honestamente, no sé Rick. Si la vida es dormir-trabajar-pasar el tiempo-repetir, eso limita las probabilidades de conocer a alguien. "¿Adónde se conoce a alguien?" es la pregunta que me he hecho varias veces. Sé de gente que se conoce en el colegio, la universidad, el trabajo, a través de amigos en común, en Tinder. Todos, excepto Tinder (que nunca me lo tomé en serio), han probado ser poco efectivos para mí.

Después de un maratón de "Indian matchmaker" en Netflix, me convenció más la idea de pagar por un servicio tipo head hunter que me reclute posibles candidatos a quienes conocer, basados en una serie de criterios que yo elija. Claro, esos servicios no existen en El Salvador, a menos que yo sepa (ojo con esta oportunidad de negocio$). Ya he tenido la conversación con varios amigos y todos llegaron a la conclusión de que no conocían a alguien que pudieran presentarme. Diría que quizás soy yo, pero creo que es más cuestión de mis amigos (o de la percepción que tienen de mí). Nadie conoce el erudito que aparentemente sería compatible conmigo.

I feel you, Charlotte. I feel you.

Aunque no soy de las personas que piensan que la vida no está completa sin hijos, siempre he creído que me gustaría ser mamá. Siempre ha estado en mis planes de vida, vision boards y todo eso. En los últimos años, quizás como mecanismo de defensa, he llegado a preguntarme si de verdad es algo que quiero, o si es algo que el mundo exterior me ha hecho pensar que debía querer, y la respuesta es que sí, yo sí quiero hijos. A decir verdad, creo que sería una buena mamá. Pero ahora, con cada año que pasa, más se desprende una parte de mí de la idea de ser mamá biológicamente. No soy yo siendo negativa. Soy yo siendo realista con los números. Pues, tampoco es como que quiera (y pueda) tener hijos sin conocer a alguien.

Todo esto para decir que heme aquí, 35, soltera y sin hijos. Ah, y todavía viviendo con mi mamá, aunque esto es más por decisión propia. Recuerdo que en el podcast "Dear sugar" hace un par de años escuché un episodio con Elizabeth Gilbert en que hablaban de qué haces/tienes en una situación así (soltera y sin hijos) y la respuesta era tan sencilla como compleja: todo lo demás.

Todo lo demás está bien. Más que bien. Solo son esos momentitos agudos en que anhelo más lo que quiero y no tengo. Pero todo lo demás me tiene que bastar.

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