De blogs, tweets, cuentas de Insta, podcasts y TikTokers

Hace 12 años que inicié este blog (sí, 12 años. ¡12 años!) no lo hice por nadie más que por mí. Aquí entre nos, creo que más que el deseo de crear o de tener un escape creativo, fue por un tema de soledad y mucho tiempo libre. En estos 12 años, he visto como los blogueros que conocía dejaron de escribir. Veo blogrolls con listados de blogs que no han sido actualizados en años. Yo misma he caído en esa categoría, si bien temporalmente.

En el 2015 no escribí más que seis entradas. En adelante he tratado de hacer un mayor esfuerzo. Podría decirse que me rehúso a que este contenedor de mis pensamientos desaparezca, porque sino ¿adónde más van a ir todos mis pensamientos? Así que aquí sigo, más o menos tan ocurrente e irreverente como a mis 23 años, cuando estaba recién graduada de la universidad y no sabía nada de la vida. Pero no puedo dejar de preguntarme hasta cuándo voy a estar acá.

No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas de que la blogósfera se ha ido reduciendo a medida que otros medios fueron despuntando. Twitter, por ejemplo. ¿Para qué esforzarme en escribir una entrada de x cantidad de palabras, a la que además tengo que darle formato y buscarle una imagen o video relevante, cuando puedo escribir cualquier cosa en 140 caracteres y que mis cientos o miles de seguidores le den retweet inmediatamente?

Y todo el tiempo decimos que a la gente no le gusta leer. Podemos ser más visuales con una fotografía para una publicación o una historia en Instagram y ver los corazoncitos y las reacciones llegar, así tipo influencer. Con un poco de gracia podemos incursionar en los videos. Snapchat (¿todavía existe, verdad?) o TikTok, cualquiera que sea tu preferencia. Aunque bueno, con TikTok podemos entrar en un debate generacional. 

Yo sé que está orientada a mercadeo, pero la caricatura me sacó una risa

Nuestras maneras de crear y consumir contenido han cambiado y continúan cambiando. Yo misma abrí una cuenta de TikTok hace un mes para poder ver "booktoks" (videos de TikTok en que personas dan reseñas de libros) y a la fecha no sé ni cómo crear un TikTok propio. No creo que el mundo se esté perdiendo de algo sin mis TikToks, pero lo he pensado. ¿Será que soy del tipo de personas que es feliz expresándose a través de TikToks? ¿Podría ser este el canal idóneo para hablar de cosas que no "caben" en el blog? No sé.

Tal vez lo que más me llama la atención de crear es un podcast. Solo este año he sido invitada en dos podcasts, uno de los cuales es el que mencioné en una entrada hace dos años, "Not your mom's romance book club". Como si se tratara de un horrocrux, hay un pedacito de mí (dos horas para ser exacta) flotando en Spotify ("listener Raquel" 🙋). Solo me falta alguien con quien llevar a cabo este proyecto del podcast.

Lo que me detiene de crear algo nuevo, aparte de ser realista y estar bien consciente de que apenas y tengo tiempo para mantener este blog vivo, es que me pregunto si habrá alguien que consuma ese producto. Crear contenido es trabajo. Crear contenido que le gane al internet y sus algoritmos para que orgánicamente le llegue a más personas es un gran trabajo. Promocionar ese producto a través de otros canales es otro gran, gran trabajo.

A veces bromeo que ni siquiera mi mamá me lee (no es exageración, es un hecho), pero sé que hay personas que por el destino las búsquedas en internet, vienen a parar aquí. Mi entrada más visitada es la de las canciones de Pablo Alborán, la que jamás escribí como un click bait, sino porque amo su voz y su música, y si algo de ese amor le sirvió a alguien más, qué bien.

Dicho esto, cada entrada en un blog (o su equivalente en otras redes sociales) es como parir un hijo de tu cabeza y que, después de todo ese esfuerzo y vulnerabilidad al exponerte, los números no te reflejen que hay alguien allá afuera conectando con el contenido puede ser desmoralizador. Así que dejé de pensar en ello hace años por salud mental. Me apegué a una frase de Alejandro Sanz, "Cuando tú escribes para ti, lo entiende todo el mundo", y desde entonces solo me he dedicado a escribir. 

Y así seguiré por un tiempo indefinido. Escribiendo para mí, para el Alzheimer, y para quien me quiera leer. Y quién sabe, tal vez algún día incursione en otros medios. No lo podemos descartar.

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