¿Cuántos son demasiados viajes?

La respuesta es obvia: Nunca serán suficientes. Hace 9 años, cuando sabía menos de la mitad acerca de la vida de lo que hoy sé, escribí una entrada muy fantasiosa titulada "Quiero ver el mundo", una lista de los lugares que quería visitar algún día y qué haría ahí cuando tuviera la oportunidad. Con el tiempo he logrado ir a algunos de esos lugares, aunque han habido ideas que estaban en la lista que al momento de llegar al lugar ni siquiera se me cruzaron por la mente. Resulta que no las deseaba tanto como para hacerlas.



He, por ejemplo, visitado la Basílica de Guadalupe en México D.F., pero fallé con los tacos en El Zócalo y los tequilas en Garibaldi. Hace un mes vi el letrero de Hollywood y caminé sobre las estrellas en el Paseo de la Fama. También vi las vitrinas en Rodeo Drive y paseé en Venice, pero David Beckham me sigue debiendo la foto con su estatua de cera. Volví a ver el mar turquesa del Caribe hasta San Andrés, Colombia, en 2015, pero sigo sin conocer América del Sur y tantos otros lugares más.

He, sin embargo, tenido la buena fortuna de vivir muchas experiencias a mis (prácticamente) 32 años, que sin planearlo han convertido este blog en una bitácora de viajes, tanto así que me di a la tarea de recopilarlos cronológicamente. Han sido experiencias que me han enseñado mucho, principalmente a saber manejarme por el mundo. Literalmente. Y sigo teniendo la cabeza llena de sueños. Aquí entre nos, soy como el universo cinemático de Marvel y tengo una larga lista de viajes soñados de aquí a por lo menos el 2036, si bien soy realista acerca de cuáles son las probabilidades de que pasen.

Anexo [Enlace]: Todos los relatos de viajes que van quedando en el blog

Pero si algo he aprendido es que hay que atreverse a pensar que algunas cosas que parecen improbables, sí pueden llegar a pasar algún día. He vivido experiencias que a veces me pregunto cómo no se me habían ocurrido antes. Todo es cuestión de planear y ahorrar, pero sobre todo de no compararse con otros. Yo conozco varias personas que a mi edad han viajado a muchísimos lugares más. Hay que pensar que cada quien conoce mejor sus circunstancias y simplemente sentirse inspirados por los demás.

No sé cuál será mi próximo destino ni cuándo, aunque cada vez que digo que no vuelvo a viajar por un tiempo, vuelve a atravesarse un viaje en mi camino.

Lo que sí sé es que hay más tiempo que vida y cuando se acabe, nadie me va a quitar lo bailado.

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